Se ha intentado desacreditar el proyecto de ley propuesto por el congresista Wadith Manzur, distorsionando su verdadero objetivo. A pesar de las afirmaciones de algunos críticos, la iniciativa no pone en duda el manejo de los recursos obtenidos por la compra del PIN. El congresista no ha insinuado en ningún momento que haya habido un mal uso de estos fondos.
En cambio, Manzur es consciente de la crisis de financiamiento que enfrenta la educación pública en el país. Su preocupación radica en que muchas familias en situación de pobreza extrema se ven obligadas a adquirir el PIN en múltiples ocasiones, llegando incluso a comprarlo hasta cinco veces, lo que les lleva a recurrir a préstamos o a realizar sacrificios económicos significativos para poder presentarse al examen de admisión.

Las cifras son preocupantes: se venden aproximadamente 18,000 PIN, pero solo 350 jóvenes logran ingresar a programas de pregrado, lo que revela una alarmante tasa de éxito del 2%. ¿Es justo arriesgar las esperanzas y sueños de las familias más vulnerables de Colombia en un sistema de acceso tan desigual?
Wadith Manzur, manifiesta que seguirá defendiendo con vehemencia esta iniciativa que aliviaría el bolsillo de muchas familias colombianas.
