La infraestructura vial rural en el municipio de Moñitos, ha alcanzado un punto crítico, dejando incomunicadas a más de 6.000 familias campesinas debido al severo deterioro de las carreteras terciarias. La situación, exacerbada por la temporada de lluvias, ha paralizado la movilidad, afectando el acceso a servicios básicos y la capacidad de los agricultores para comercializar sus cosechas.
Corregimientos clave como Broqueles, Bajo de Limón, Patio Bonito, Membrillal y La Unión enfrentan caminos intransitables, convertidos en lodazales que incluso obstaculizan el paso de vehículos de emergencia, como ambulancias. La gravedad del problema quedó patente con el reciente incidente en el Puente de Amín, donde un camión cargado de plátanos se volcó tras quedar atascado en el fango, ilustrando las pérdidas económicas que soporta el sector agrícola.
A pesar de la emergencia, la administración del alcalde José Félix Martínez Bravo ha sido criticada por su inacción. Líderes comunitarios denuncian un «silencio oficial» ante las promesas incumplidas de intervención.
Los residentes exigen soluciones estructurales y no meros parches temporales. «Nos sentimos abandonados. Sin carreteras no hay salud, no hay educación y tampoco hay economía», declararon los habitantes, haciendo un llamado urgente para que sus necesidades sean atendidas por las autoridades locales.
