El verde de la montaña fue a cumplir su fecha para seguir su camino al título de la copa ante el DIM, empató en el pascual con 10 jugadores y casi sin despeinarse.
América de Cali sigue mostrando un rendimiento limitado con esta nómina 2025, dejando en evidencia su inferioridad frente al Rey de copas e
de Colombia. Lo ocurrido esta noche en el Pascual Guerrero era prácticamente la crónica de un desenlace anunciado: Atlético Nacional confirmó su clasificación a la final de la Copa BetPlay, algo que ya había encaminado con autoridad en el partido de ida.
La tarea para los escarlatas era casi imposible. Remontar un 4-1 no solo requería un partido perfecto, sino una calidad de plantilla que, en la comparación con la de Nacional, simplemente no está a la altura. El equipo verde comenzó ganando con solvencia, incluso después de quedarse con 10 jugadores, y nunca pareció sufrir en exceso. América logró el empate con un tanto de Adrián y luego mejoró un poco, más Nacional se puso arriba de nuevo, y nuevamente quedó en evidencia la dificultad para contener los remates de media distancia, una debilidad que Medellín ya había explotado en la última fecha del todos contra todos. Los rivales le han “cogido el tiro” a esa zona descubierta: no hay presión alta, con un Carrascal que se dedicó a otras cosas apenas se puso la 10, los volantes de marca llegan tarde y los arqueros terminan siendo simples espectadores ante los disparos, ni se siga del banco, muy poco de quien echar mano.
Aunque el partido final terminó 2-2, América lució desdibujado como casi de costumbre como en sus últimas salidas y la afición continúa profundamente decepcionada. El distanciamiento entre la hinchada y la directiva parece empeorar: el club sigue siendo manejado de manera testaruda, sin escuchar al seguidor, y esa desconexión se refleja en la cancha. Bajo esas condiciones, el panorama para los cuadrangulares del Grupo A de la Liga BetPlay II 2025 se ve poco alentador. Frente a rivales como Nacional y Medellín, que ya demostraron superioridad y un Junior que asoma como par más equilibrado, la lógica indica que América parte en clara desventaja y la circunstancia no pinta bien.
Muchos optimistas sostienen que los cuadrangulares son una historia distinta, pero desde un análisis realista, América no tiene cómo brillar. La nómina es limitada, el cuerpo técnico parece estar desconectado del equipo y la idea de juego se diluye entre la charla técnica y el pitazo inicial. Así, América llega a esta fase final más como un “comodín” que como un aspirante serio. Y si no pudo competir cuando contaba con planteles mucho más fuertes en temporadas anteriores, difícilmente podrá hacerlo ahora.
