El actor colombiano Robinson Díaz generó controversia en redes sociales tras emitir duras críticas contra los creadores de contenido, a quienes cuestionó por —según él— carecer de mérito, talento y un aporte real a la sociedad. Sus declaraciones provocaron una oleada de reacciones y reavivaron el debate sobre el valor del trabajo en las industrias creativas del país.
Durante una entrevista reciente, el intérprete —recordado por producciones como Vecinos, La saga, negocios de familia y El cartel de los sapos— afirmó que el auge de los influenciadores ha normalizado la fama sin sustancia. “Estamos plagados de ‘influencers’ y de un poco de idiotas y pendejos que quieren ser famosos, pero no tienen nada, no tienen mérito, no tienen talento”, sostuvo, al tiempo que defendió que el reconocimiento debería recaer en quienes aportan contenido valioso.
Las palabras del actor no pasaron inadvertidas. Entre las respuestas más destacadas estuvo la de la empresaria y creadora de contenido Luisa Fernanda W, quien se pronunció a través de sus redes sociales con un mensaje que rápidamente acumuló miles de interacciones.

La influenciadora inició su respuesta reconociendo y valorando la trayectoria artística de Díaz, pero cuestionó la generalización de sus afirmaciones. A su juicio, el comentario abrió una conversación necesaria sobre una industria que, dijo, suele ser malinterpretada. “Generalizar no es justo ni preciso. Ser creador de contenido no es una moda, es una industria”, señaló.
Para respaldar su posición, Luisa Fernanda W citó cifras y argumentos económicos. Indicó que la economía de los creadores de contenido moviliza actualmente más de 250 millones de dólares a nivel global y que las proyecciones apuntan a superar los 450.000 millones de dólares en los próximos años. En ese contexto, subrayó que en Colombia esta actividad genera empleo formal y sostenible.
La empresaria explicó que detrás de cada creador existe una cadena de trabajo que incluye camarógrafos, editores, maquilladores, community managers, diseñadores y marcas locales, lo que amplía el impacto económico del sector. Asimismo, enfatizó que el valor del contenido no se limita a la visibilidad, sino al impacto social y empresarial de los proyectos que se construyen alrededor de las plataformas digitales.
Finalmente, hizo un llamado a evitar divisiones entre oficios creativos y a reconocer su complementariedad. “El talento no compite, se respeta”, afirmó, al destacar que muchos creadores han trascendido las redes para fundar empresas y organizaciones con impacto social, contribuyendo al desarrollo del país.
El intercambio dejó en evidencia un debate vigente sobre el reconocimiento del talento y el papel de las nuevas formas de creación en la economía cultural contemporánea.
