Colombia saldó por completo su compromiso financiero con el Fondo Monetario Internacional (FMI), al cancelar una deuda de 5.300 millones de dólares correspondiente a la Línea de Crédito Flexible (LCF), instrumento al que el país accedió en medio de la crisis provocada por la pandemia y la volatilidad de los mercados globales.
El Gobierno destacó que este mecanismo, al que solo pueden acceder economías con sólidos fundamentos macroeconómicos, fue determinante para asegurar liquidez y respaldar la confianza internacional durante un periodo de alta incertidumbre. La cancelación total de la obligación representa, según las autoridades, una señal de responsabilidad fiscal y solidez ante los inversionistas.
Con este paso, Colombia busca reafirmar su capacidad de cumplir compromisos externos sin necesidad de recurrir a nuevos apoyos financieros extraordinarios. No obstante, el panorama económico plantea desafíos importantes, en un contexto marcado por un crecimiento moderado, niveles de inflación aún elevados y presiones sobre la inversión.
El principal desafío para la política económica será sostener la estabilidad y el equilibrio fiscal en este escenario, evitando la necesidad de acudir nuevamente a líneas de crédito de organismos multilaterales.
Colombia salda deuda internacional adquirida en el gobierno de Iván Duque.
