China volvió a endurecer su control sobre el entorno digital al cerrar definitivamente el acceso a OnlyFans en el territorio continental, una medida que va más allá de un simple bloqueo técnico y responde a una postura política explícita contra contenidos considerados ajenos a los valores del país.
Las autoridades de Pekín han catalogado la plataforma como una “influencia occidental nociva”, al sostener que fomenta la decadencia social y pone en riesgo los principios tradicionales que el gobierno busca preservar. El veto se inscribe en una narrativa oficial que apunta a blindar el ciberespacio frente a lo que describe como amenazas culturales externas.
Aunque a finales de 2024 algunos usuarios reportaron un acceso intermitente al sitio sin necesidad de VPN, esa ventana se cerró por completo hacia mediados de julio de 2025. Según fuentes del sector, el gobierno no solo reforzó los filtros de censura, sino que también bloqueó el uso de redes privadas virtuales y anuló vías alternativas de pago que permitían sortear las restricciones.
La decisión forma parte de una campaña más amplia de “depuración” del ecosistema digital chino, caracterizada por una vigilancia reforzada y regulaciones más estrictas. El mensaje de las autoridades es claro: ninguna plataforma extranjera está exenta de someterse a las normas locales ni a nuevas medidas de control en el mayor mercado de internet del mundo.
