La operación militar llevada a cabo por Estados Unidos para capturar a Nicolás Maduro resultó en al menos 40 muertos y más de 90 heridos, según reportes del New York Times, que citó a un funcionario estadounidense, y confirmada por la organización Médicos Unidos de Venezuela.
Los heridos han sido trasladados a dos hospitales militares en Venezuela, donde reciben atención médica tras los bombardeos registrados en la madrugada del sábado. La mayoría de las víctimas serían miembros de las fuerzas armadas venezolanas, que se encontraban en las instalaciones atacadas.
Los objetivos destruidos en el ataque incluyeron el Fuerte Tiuna, la principal base militar del país, la base aérea de La Carlota, la más grande de Venezuela, las antenas de comunicación de Volcán, así como varios blancos militares en los estados de La Guaira, Aragua y Miranda.
Médicos Unidos de Venezuela informó que «al menos 90 personas están siendo atendidas en dos hospitales militares, aunque el número exacto de muertos sigue sin confirmarse». La organización detalló que los centros de salud continúan trabajando para recibir y atender a los afectados por los ataques.
Las calles de Caracas permanecen desiertas tras los bombardeos. Los ciudadanos solo salen para abastecerse en farmacias y estaciones de servicio que siguen operando. El transporte público ha cesado por completo y la mayoría de los comercios han cerrado sus puertas.
En una rueda de prensa, el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos explicó que la operación fue el resultado de “meses de trabajo para comprender los movimientos de Maduro, sus residencias y sus viajes”. Agregó que la elección del día del ataque, en diciembre, fue estratégica para minimizar los riesgos de daños a civiles y maximizar el factor sorpresa.
