Maduro, el dictador que cayó bajo el cerco de Estados Unidos.

Nicolás Maduro, exchofer de bus, sucesor de Hugo Chávez y figura central del poder en Venezuela durante casi dos décadas, nunca contempló la idea de ceder el poder voluntariamente. Sin embargo, su captura en una operación militar de Estados Unidos marcó el fin de un régimen autoritario, dirigido de manera vertical y apoyado en la lealtad absoluta de su círculo cercano.

Maduro, quien asumió el liderazgo tras la muerte de Chávez en 2013, gobernaba con la certeza de que Estados Unidos intentaría desestabilizar su gobierno, ya que él no se rendiría. El sábado, esa amenaza se hizo realidad. Según informó Donald Trump, Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron detenidos y sacados de Venezuela durante una operación militar sorpresa llamada «Operación Resolución Absoluta». La operación, que originalmente iba a llevarse a cabo días antes, se retrasó por cuestiones meteorológicas y se realizó finalmente el 2 de enero.

Durante meses, Maduro había gobernado con la sensación de que su poder estaba en peligro. No se trataba de una simple paranoia, sino de una constante preocupación que marcaba sus decisiones políticas y militares. Por primera vez desde su llegada al poder, Maduro percibió que su liderazgo estaba realmente amenazado.

La madrugada del ataque, se confirmaron sus temores. Estados Unidos lanzó una operación militar por sorpresa contra varios puntos de Venezuela, bombardeando al menos cinco objetivos en Caracas y en los estados Aragua y Miranda. El objetivo era claro: capturar al presidente.

La operación, que involucró más de 150 aeronaves, fue realizada de manera discreta y precisa, con meses de planificación y ensayos, según el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor. La operación comenzó en las horas más oscuras del 2 de enero, cuando las luces de Caracas estaban apagadas. Trump supervisó el desarrollo de la misión desde Mar-a-Lago, mientras descansaba.

Maduro había dejado instrucciones claras a su círculo cercano: no habría rendición. Si caía, no sería por decisión propia. Esta negativa absoluta a ceder marcaba su perfil político. Aunque muchos pensaban que el poder de Maduro era fragmentado, quienes lo conocían aseguran que gobernaba en solitario, confiando solo en un círculo reducido y hermético, que incluía a Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López, Jorge Rodríguez y su esposa Cilia Flores.

Finalmente, después de la operación, Maduro y su esposa fueron detenidos y entregados al Departamento de Justicia de Estados Unidos. La operación fue exitosa, sin pérdidas estadounidenses, según informó Caine. A pesar de su control estricto sobre las Fuerzas Armadas y su sistema de lealtades, la caída de Maduro fue inevitable.

Durante su mandato, Maduro emprendió purgas internas, intensificando el control sobre el ejército y removiendo a cualquier posible amenaza, incluso dentro de su círculo más cercano. Tras las elecciones de 2024, en las que la oposición acusó de fraude, Maduro continuó con su estrategia de control absoluto, deshaciéndose de aquellos que pudieran desafiar su liderazgo.

Maduro logró mantenerse en el poder durante 18 años, superando a Chávez, aunque su permanencia fue también resultado de una política pragmática que incluyó el control militar, la eliminación de disidencias y una adaptación notable a situaciones adversas. A pesar de su retórica ideológica, Maduro supo negociar con Washington, a pesar de su discurso “antiestadounidense”. Reanudó el comercio de petróleo con empresas como Chevron y liberó a varios familiares de su esposa, Cilia Flores, que estaban en prisión en Estados Unidos por narcotráfico.

En su tercer mandato, Maduro se veía como invulnerable, a pesar de la crisis económica devastadora y la represión a las protestas en años anteriores. Su figura se mantenía fuerte, incluso en la televisión estatal, donde aparecía como un superhéroe que luchaba contra los “monstruos” creados por Estados Unidos y la oposición.

Sin embargo, este sábado, su narrativa se desplomó. Después de un ataque a gran escala contra Caracas y otras regiones, Maduro y su esposa fueron capturados y llevados fuera de Venezuela. El hombre que se consideraba indestructible, que concentró el poder como pocos en la historia reciente del país, no cayó por un acuerdo, ni por una renuncia, sino por la fuerza. Su paradero actual sigue siendo desconocido.

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