Pacto Histórico avanza hacia un profundo cambio político en el departamento de Córdoba.

En el actual contexto electoral, advertimos con profunda preocupación el uso reiterado y sistemático de estrategias de desinformación y presión política orientadas a afectar el normal desarrollo de la candidatura del Pacto Histórico a la Cámara de Representantes, encabezada por Luis Fernando Ballesteros.

Este tipo de maniobras no son nuevas en la historia política del país. Responden a lógicas propias de la política tradicional que, cuando percibe amenazados sus intereses, recurre a la distorsión deliberada de la información, al ruido mediático y a la siembra de incertidumbre como herramientas de desgaste político.

Resulta particularmente grave que algunos medios de comunicación, lejos de cumplir su función social, se presten para amplificar versiones sin sustento ni contraste de fuentes, renunciando al rigor mínimo que exige el ejercicio periodístico y vulnerando el derecho de la ciudadanía a recibir información veraz, responsable y contextualizada.

Frente a este panorama, surge una pregunta inevitable que la opinión pública merece hacerse: ¿quiénes están realmente detrás de estas campañas de desinformación?, ¿a quién beneficia la circulación de rumores falsos y mensajes de pánico en medio del proceso electoral?, ¿qué intereses se pretenden proteger o imponer mediante la mentira y el miedo?

No se trata de hechos aislados ni de errores inocentes. La reiteración, la coordinación y el momento en que se difunden estas fake news evidencian la existencia de una estrategia orientada a deslegitimar una candidatura que ha logrado posicionarse desde el trabajo territorial, la organización social y la representación de sectores históricamente excluidos.

Desde el Pacto Histórico entendemos estos ataques como parte de un intento por frenar un proyecto político que disputa poder real y representación en el Congreso de la República, incomodando a quienes históricamente han controlado la política a través de maquinarias, privilegios y prácticas antidemocráticas.

Reafirmamos que la democracia no puede reducirse a una contienda desigual donde unos cuentan con aparatos de poder y otros son sometidos a campañas de desgaste, intimidación y miedo. La democracia se fortalece con garantías, pluralismo, transparencia y respeto por la voluntad popular.

Hacemos un llamado a las autoridades electorales, a los organismos de control, a los medios de comunicación responsables y a la ciudadanía a estar alertas frente a estas prácticas, a exigir claridad sobre el origen de la desinformación y a rechazar cualquier intento de manipular la opinión pública mediante la mentira y la intimidación.

Finalmente, invitamos al pueblo colombiano a expresar su decisión en las urnas este 8 de marzo, respaldando al Pacto Histórico, como un acto político consciente en defensa de la democracia, el cambio y la representación popular.

El debate debe darse con ideas, no con desinformación, la política debe hacerse con democracia, no con miedo.

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