La industria del carbón en Colombia atraviesa una de sus peores crisis en años. Así lo advirtió Fenalcarbón, al revelar una fuerte contracción en las exportaciones, los ingresos y la producción del sector, una situación que pone en riesgo cerca de 150.000 empleos en varias regiones del país.
De acuerdo con el gremio, las exportaciones de carbón registraron una caída del 21,2 % en volumen y del 31,8 % en ingresos frente a 2024. Este desplome se explica, en buena parte, por el exceso de inventarios a nivel global, la reducción de los precios internacionales del carbón y el coque, así como por una serie de decisiones tributarias y administrativas adoptadas en Colombia durante los últimos tres años, que han debilitado la competitividad del sector.

Fenalcarbón también reportó que la producción nacional de carbón se redujo en 19 % en los últimos dos años, lo que representa cerca de 10 millones de toneladas menos, reflejo de un entorno adverso frente a otros mercados internacionales.
El impacto no se limita a las empresas. Según el gremio, la contracción del sector ha generado efectos en cadena sobre la economía nacional, como la disminución del transporte de carga, mayores presiones sobre los costos logísticos y una reducción del 29 % en regalías y contraprestaciones, afectando de forma directa a municipios y departamentos dependientes de la actividad minera.
Empleo bajo amenaza
En 2023, la industria del carbón generó alrededor de 130.000 empleos directos y cerca de 650.000 indirectos en toda su cadena productiva, con fuerte presencia en departamentos como Boyacá, Norte de Santander, Santander, Cundinamarca, Antioquia, Córdoba, La Guajira y Cesar.
Sin embargo, Fenalcarbón alertó que las condiciones actuales están provocando la pérdida de más de 25.000 empleos directos y aproximadamente 100.000 indirectos, afectando especialmente a la pequeña y mediana minería.
Entre los factores que han intensificado la crisis, el gremio señaló la sobretasa permanente del 10 % al impuesto de renta, un gravamen adicional del 1 % a las ventas de carbón decretado durante la emergencia económica, el aumento de la autorretención del 1,6 % al 4,5 %, que impacta el flujo de caja empresarial, y la caída de los precios internacionales del carbón en más del 20 %.

Alerta por un mayor deterioro
Carlos Cante, presidente ejecutivo de Fenalcarbón, advirtió que el incremento de los costos operativos —muchos de ellos atados al salario mínimo— sumado al encarecimiento logístico, está comprometiendo la viabilidad de cientos de empresas del sector.
“La caída de las exportaciones no solo es un golpe económico, sino también social para las regiones productoras”, señaló el directivo, quien alertó que, de mantenerse las condiciones actuales y tras los recientes ajustes económicos y salariales, podría perderse hasta un 25 % adicional del empleo, lo que equivaldría a 150.000 puestos de trabajo en riesgo.
Ante este panorama, Fenalcarbón insistió en la urgencia de avanzar hacia una transición energética planificada, que permita proteger el empleo, garantizar la sostenibilidad regional y preservar la competitividad de la industria en el corto y mediano plazo.
