El club informó que el profesor José Alexis Márquez presentó su renuncia y que fue aceptada por la Junta Directiva. Comunicado corto, sin contexto, sin mayores explicaciones. Frío. Demasiado frío para un equipo que apenas está retomando el ritmo en su regreso a la primera categoría del fútbol colombiano.
Si miramos los números, no era una campaña catastrófica:
-2 victorias
-2 derrotas
-1 empate
-Un partido aplazado frente a Nacional.

Ganó en casa, sumó por fuera y compitió. Sí, la caída ante Boyacá Chicó fue dura y estrepitosa, pero tampoco era un desastre estructural.
Entonces la pregunta es inevitable: ¿qué pasó realmente?
Porque cuando las decisiones son tan prematuras, empiezan los rumores. Y en el fútbol colombiano los rumores corren más rápido que el balón. Se habla en los pasillos, en los “corillos”, en las tribunas, de partidos dudosos, de manejos poco claros, de una directiva distante. Nada confirmado, claro. Pero cuando no hay comunicación transparente, el vacío lo llenan las sospechas.
Y más allá del técnico, hay algo que preocupa todavía más: la desconexión con la hinchada. Montería quiere a su equipo en primera. Córdoba quiere sentirse representada. Pero el club no parece estar construyendo puentes. No hay estrategias claras para enamorar a la gente, para acercar a los jóvenes, para fortalecer identidad. El fútbol no es solo resultados: es vínculo, es pertenencia, es proyecto.
Hoy Jaguares está sin técnico. Y más allá del nombre que llegue, lo que realmente necesita es claridad institucional. Porque los procesos serios no se construyen en cinco fechas.
Ahora la gran incógnita es: ¿quién asumirá el timón?
Y más importante aún… ¿hay un proyecto deportivo sólido o solo decisiones sobre la marcha?
Esto apenas comienza, pero la sensación es que hay más dudas que respuestas. Y cuando un equipo recién ascendido empieza así, el ambiente se pone pesado rápido.
A ver qué carta se saca la directiva. Porque la hinchada está mirando. Y no está tragando entero.
