La tensión interna en el Partido Conservador colombiano se profundiza tras el pronunciamiento de un grupo de 17 congresistas y dirigentes electos que cuestionaron los cambios impulsados en la estructura directiva de la colectividad bajo el liderazgo de Efraín Cepeda.
A través de una carta enviada a la presidencia del partido, los firmantes manifestaron su preocupación por el proceso de renovación del Directorio Nacional Conservador, al considerar que no habría suficientes garantías democráticas ni claridad frente al cumplimiento de los estatutos internos de la organización.
En el documento, los dirigentes también pidieron suspender cualquier modificación en las mesas directivas departamentales y distritales hasta que se establezca, según señalaron, un mecanismo más transparente, participativo y construido sobre consensos internos.
La controversia deja en evidencia las fracturas que atraviesa actualmente el conservatismo colombiano en un momento políticamente sensible para la colectividad, que ha mantenido un papel decisivo en el Congreso frente a las reformas promovidas por el gobierno del presidente Gustavo Petro.
Varias de las iniciativas del Ejecutivo han encontrado una fuerte resistencia desde sectores conservadores liderados por Cepeda, quien se ha convertido en una de las voces más influyentes de la oposición legislativa.
El nuevo episodio expone la disputa entre diferentes corrientes del partido por el control político y la dirección ideológica de una de las colectividades tradicionales con mayor peso en la historia política de Colombia.
