Muy contrario a lo que afirmaban algunos medios de ultraderecha manipulados como títeres, incluidos sectores uribistas y abelardistas del departamento de Córdoba y del país, que acusaban al presidente Gustavo Petro de incumplir su cita con las comunidades indígenas de San Andrés de Sotavento durante un acto de entrega de tierras, el primer mandatario de los colombianos, sí asistió.
Aunque llegó pasadas las 7 de la noche, cumplió con el compromiso pactado con los cabildos y campesinos indígenas. Es bien sabido que, por razones de seguridad, los horarios de las visitas de altos funcionarios suelen ajustarse a última hora, y probablemente esta fue la razón del cambio en la agenda.

Lo cierto es que el Presidente llegó, acompañó a la comunidad y compartió con su gente. Y, de paso, dejó sin fundamento las versiones de aquellos medios que, más que informar, actúan como portavoces de la politiquería tradicional y del histórico aparato corrupto que ha marcado a Córdoba y al país.
Cientos de residentes de San Andrés de Sotavento, en el departamento de Córdoba, demostraron su lealtad al presidente Gustavo Petro Urrego, esperándolo durante más de diez horas bajo intensas temperaturas para recibirlo pasadas las 8:00 de la noche. A pesar de la prolongada espera y el acumulado cansancio, la comunidad se mantuvo firme y recibió al mandatario con una efusiva muestra de aplausos, abrazos y entusiasmo.

La dedicación de los asistentes fue palpable; varios expresaron su firme decisión de no retirarse sin ver al jefe de Estado, subrayando la gran expectativa que generan sus apariciones públicas. La devoción de la multitud fue tal que algunos llegaron a comparar la escena con la fervorosa admiración que despertaba el icónico cantante vallenato Diomedes Díaz, comentando que, «aunque llegue tarde y a la hora que sea, la gente siempre lo espera».
