El Pacto Histórico consolida en Córdoba el nuevo poder popular que decidirá las elecciones del 8 de marzo.

El proyecto político del Pacto Histórico se consolida en Córdoba como una de las fuerzas determinantes y ganadoras de cara a las elecciones del próximo 8 de marzo, al seguir sumando el respaldo de organizaciones campesinas, productivas y populares que hoy constituyen el nuevo poder real en los territorios.

En esta ocasión, la organización Urbaagrícola anunció oficialmente su adhesión al Pacto Histórico, reafirmando su compromiso con el cambio social, la justicia territorial y el fortalecimiento de modelos productivos con enfoque popular, solidario y sostenible. Urbaagrícola es una organización vinculada al desarrollo agroalimentario y a la economía popular, que trabaja de manera directa con comunidades rurales y urbanas en la construcción de circuitos productivos justos, con impacto social y arraigo territorial.

Este respaldo no es un hecho aislado. Hace parte de un fenómeno político profundo que hoy transforma la dinámica del poder en Córdoba y en Colombia: por primera vez, la oferta institucional y los recursos del Estado bajan directamente hacia el pueblo organizado, rompiendo el viejo modelo clientelista donde los clanes intermediaban el desarrollo y la inversión pública.

Hoy, gracias al gobierno del presidente Gustavo Petro, el poder ya no se estructura desde las casas políticas, sino desde las organizaciones campesinas, comunales, productivas y populares, que se han convertido en la verdadera estructura política del cambio. Es en estas organizaciones donde se construye hoy la nueva mayoría social del país.

Por eso el Pacto Histórico no es un partido tradicional: es la red de poder popular más grande que ha tenido Colombia, con presencia real en el territorio, capacidad organizativa, legitimidad social y un proyecto de país que nace desde abajo.

La suma de Urbaagrícola y de decenas de organizaciones sociales en todo el departamento confirma que el cambio no solo es una consigna, sino una realidad organizada, territorial y productiva, que se expresa hoy como la principal fuerza política de Córdoba.

El 8 de marzo no será una elección más: será la confirmación de que el poder ya no pertenece a los clanes, sino al pueblo organizado.
Y el pueblo organizado ya decidió.

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