A poco más de un mes de las elecciones legislativas del 8 de marzo, el panorama político colombiano vuelve a encender alertas. En medio de una alta desconfianza ciudadana, listas de casi todos los partidos y coaliciones incluyen candidatos con señalamientos judiciales, vínculos con clanes regionales, padrinazgos polémicos y escaso respaldo en el mérito. La percepción de que el amiguismo, las roscas y los escándalos siguen pesando más que la trayectoria se mantiene intacta.
No hay excepciones ideológicas: izquierda, derecha y centro exhiben aspirantes cuestionados que buscan asegurar una curul en el Congreso que se instalará el 20 de julio. En juego están 102 escaños en el Senado y 185 en la Cámara. Según la última encuesta de Invamer (noviembre), el 55 % de los colombianos tiene una opinión desfavorable del Congreso, frente a un 34,6 % favorable. El listado de aspirantes no parece ayudar a revertir esa cifra.
A continuación, un resumen de algunos de los nombres más controvertidos que figuran en las listas:
-César Augusto Lorduy (Cambio Radical)
Busca regresar al Congreso con el respaldo de la casa Char. En 2024 fue denunciado por presunta solicitud de soborno y comentarios de connotación sexual cuando aspiraba al CNE. También arrastra un antiguo señalamiento por un feminicidio ocurrido en 1979.
-Juan David Duque (Frente Amplio Unitario)
Exsecretario privado del exalcalde Daniel Quintero. Fue censurado e insubsistente por el Concejo de Medellín y hoy enfrenta investigación disciplinaria por el caso de los fondos fijos de la Alcaldía.
Martha Isabel Peralta (MAIS)
Senadora del Pacto Histórico, salpicada por el escándalo de la UNGRD. Es señalada de influir en contratos en La Guajira y enfrenta cuestionamientos por un rápido incremento patrimonial en pocos años.
-David Ricardo Racero (Pacto Histórico)
Representante que busca el Senado. Es investigado por presunta concusión, uso irregular de trabajadores y enfrenta un proceso de pérdida de investidura. Un audio reveló condiciones laborales precarias en un negocio vinculado a él.
-Daniel Restrepo (Partido Conservador)
Aspirante al Senado con el respaldo del senador Carlos Andrés Trujillo, también salpicado por la UNGRD. Es visto como aliado del petrismo dentro del conservatismo.
-Máximo Noriega (Frente Amplio Unitario)
Exfuncionario y antiguo aliado del petrismo. Es señalado de participar en la recepción de dineros irregulares para la campaña presidencial de 2022. Perdió el aval para la Gobernación del Atlántico y hoy migra a la órbita de Roy Barreras.
-Álex Flórez (Pacto Histórico)
Senador investigado por violencia intrafamiliar agravada y recordado por episodios de agresión a la autoridad y sanciones disciplinarias.
-Richard Aguilar (Partido Liberal)
Exsenador y exgobernador de Santander. Fue capturado por presunta corrupción en contratación, recobró la libertad por vencimiento de términos y ahora busca volver al Capitolio con otro partido.
-Juan José “El Nene” Durango (Cambio Radical)
Candidato a la Cámara, cercano al condenado contratista Emilio Tapia. Fue su escolta y representante legal de empresas vinculadas al contratista.
-Milena Flórez Sierra (Frente Amplio Unitario)
Esposa del exsenador Musa Besaile, condenado por corrupción. Aspira con un lugar privilegiado en la lista y mantiene vínculos con clanes tradicionales de Córdoba.
-Julio César González “Matador” (Pacto Histórico)
Caricaturista que incursiona en política tras denuncias por violencia de género. Recientemente generó polémica por una burla machista contra una senadora.
-Leonidas Name (Frente Amplio Unitario)
Exsecretario de la UNGRD y sobrino del expresidente del Senado Iván Name. Es señalado de recibir millones en efectivo del entramado de corrupción del organismo, según testimonios de exdirectivos.
El común denominador es claro: los cuestionamientos no distinguen color político. Mientras tanto, la ciudadanía observa con escepticismo un proceso electoral en el que, una vez más, los escándalos parecen llegar al tarjetón antes que el mérito. En un país con desconfianza crónica hacia el Legislativo, el reto sigue siendo el mismo: romper el ciclo entre poder, clanes y sospechas.
Fuente: El Colombiano.
